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martes, 12 de enero de 2010

NO SE ACEPTAN INMIGRANTES

Mataró, 12/01/2010
Publicado en:
El Pueblo de Ceuta
Diario Sur


En el Casinet me comentan que Ferruquito, el bailaor andaluz, está libre de pena por completo. Cumpliendo la mayor parte de la misma fuera de la cárcel.
Eso, después de atropellar y matar a un peatón conduciendo sin carnet y sin seguro, saltándose a la torera cordobesa todas las normas de circulación y de civismo.
Otro en las mismas circunstancias y que no tenga la suerte de que los medios de comunicación apuesten por él como foco mediático… a pudrirse en la cárcel y por más años que los que le han caído.
Esto es justicia NO ciega. Se le juzgó con intereses.
Bueno, entremos en cuestiones de inmigrantes.
Ya saben que el Ayuntamiento de Vic niega el empadronamiento de los inmigrantes que no dipongan de un mísero papel. Está muy mal lo que hace ese Ayuntamiento, igual que el de la Ciudad de Ceuta.
No, no, el de Ceuta es peor.



Cuando regresé a mi ciudad natal, allá por julio de 2007, con el objetivo de establecerme otra vez una vez jubilado… se negaron a inscribir a mi mujer en el padrón de habitantes con la alegación de que el carnet NIE que disponía no era reconocido por la Ciudad y que hasta que no le dieran uno “sacado” en Ceuta no podían empadronarla… bueno, eso ya es historia pero del cabreo no me libró nadie y todavía sigo cagándome en…, ya escribí sobre ello.
¡¡No reconocían el carnet por estar expedido en Catalunya!! Ellos, los peperos que gobernaban y gobiernan en Ceuta, son los que dan alas al independentismo.
No se entiende el porqué el de no inscribirlos en el censo. Al menos los tiene controlados y no andarían por ahí como fantasmas cometiendo, los que los cometen, esos desmanes que llenan las páginas de sucesos de los periódicos y los informes policiales con la manida instrucción de autor o autores desconocidos.
Soy del parecer que deben y tienen que inscribirse en el padrón de habitantes los inmigrantes que andan por el suelo patrio, como gusta denominar al país a los peperos, y así saber en todo momento dónde andan.
Para no hacer eso, lo de registrarlo, sería lógico que no les permitieran pisar ese suelo patrio y mandarlos de vuelta por donde vinieron.
Pero una vez sueltos por el repetido suelo patrio… debemos aceptarlos como seres humanos que son.
Si tienen abierto expedientes de expulsión no deberían ir vagando por el país como lo hacen y deberían estar confinados en esa clase de cárcel abierta con que son conocidos los CETI.
Pero nuestro país es un país diferente. Mas cercano al tercer mundo que al primero. En diferencias me refiero.
Y las diferencias van desde tratar de mantener una propiedad perpetua, algunos, y clasificar al resto de ciudadanos como servidores desechables cuando convenga, hasta creerse los amos del mundo.
Existen otras palabras, fuerte y duras, para manifestar lo que uno siente, no uno sino muchos, muchísimos, de esta situación actual de la inmigración y el manejo que se hace de la misma pero prefiero no plasmarlas aquí.
En todo caso, lo único que puedo hacer es escribir esta nota. Por lo demás nada puedo hacer aunque quisiera hacerlo.
En fin, tal como lo escribo lo he hablado con los contertulianos, aunque con otras orientaciones dialécticas y con el resultado de que algunos ya están hasta la coronilla del asunto.

jueves, 9 de julio de 2009

LA INMIGRACIÓN

Ceuta, 09/07/2006
Publicado en El Faro de Ceuta

Los españoles de segunda generación después de la guerra civil, hemos llegado a un estado de bienestar conseguido tras un largo batallar en el campo laboral (y otros campos), con humillaciones, penas, sinsabores y ¿cómo no? alegrías.

Este largo camino recorrido, y que ha consumido gran parte de nuestra vida, deja un país pujante que cuenta en el mundo dejando atrás años de oscurantismo y penalidades que la tercera y la cuarta generación no conocen. Hemos creado, con nuestro esfuerzo, un país rico y con un bienestar que ya lo quisiera para sí otros muchos países.



Por ello estamos pagando, ahora, un precio que lo está retornando poco a poco a épocas remotas y ya olvidadas a causa del desbarajuste generacional y la inmigración descontrolada que nos está invadiendo a la chita callando.

No entendemos la permisividad a que se ha llegado en materia de inmigración y las consecuencias que conlleva la misma con su problemática como música de fondo de toda una cacofonía escandalosa.

Las noticias de los medios de comunicación referidas a incidencias, sucesos, manifestaciones, exigencias, etc. de buena parte de los inmigrantes no me dejan más remedio que poner el grito en el cielo y reclamar una mayor atención generalizada sobre éste problema que amenaza con ser el primer signo de preocupación de todos los españoles, si no lo es ya.

No digo que vayamos a medir con el mismo rasero a todos los inmigrantes, pero hay una parte muy importante de éstos que sí merecen especial atención y con ello erradicar el enorme dilema que traen consigo. Las oleadas de cayucos, pateras y algún que otro barco que entran por el sur; los autocares, coches, furgonetas y trenes repletos de europeos del este que lo hacen por el norte; los sudamericanos pseudos-turistas que aterrizan en el centro; ciudadanos asiáticos que aparecen por las calles de la ciudad sin que nadie se de cuenta de cómo han venido… están convirtiendo el país en una inmensa Torre de Babel aderezada con trazas de Sodoma y Gomorra. Sin que esto signifique menosprecio a otras consideraciones.

Ciudadanos musulmanes, que no todos, traen consigo el bagaje de su cultura religiosa y con ello sus normas, atípicas para occidente, de convivencia social entre las que se incluyen el total desprecio por el sexo opuesto con violencia incluida (léase las innumerables noticias de los medios de comunicación al efecto, de las que destaca lo último ocurrido a unas alumnas de un colegio de una población catalana), su nulo respeto a las normas y leyes del país que los acoge (para ellos solo vale su Corán) con exigencias de derechos, que ha veces ni los propios españoles consiguen, raya ya en la línea roja imaginariamente marcada como salto de alarmas.

Ciudadanos del este de Europa, que no todos, que se asientan impunemente en cualquier rincón que les apetecen y cometen toda clase de fechorías, dignas de los años 20, con asaltos a viviendas, secuestros, atracos a bancos y a personas llevando la desgracia a muchas familias. Esta clase de ciudadanos es particularmente peligrosa porque vienen, la mayoría, de un sistema político especialmente cruel y duro en el que las vidas humanas tienen menos valor que un pepino marchito. Los más peligrosos son los que han tenido formación militar en el ex ejército soviético y conllevan sus tácticas de guerra para desvalijarnos sistemáticamente y llenarnos de prostíbulos que son a la vez sedes de espías que les informan de las posibilidades de atracar a tal o cual cliente pudiente, además de desparramar a sus supuestos indigentes con niños por las calles céntricas de las ciudades.

Ciudadanos sudamericanos, que no todos, que traen consigo la amargura de las drogas y de las bandas juveniles y no tan juveniles estableciéndose en el país con empresas financieras usureras y prostíbulos encubiertos que llenan nuestro país de dinero falso y tarjetas de crédito más falsas aún, sin contar el cuento de nunca acabar del blanqueo de dinero proveniente de sus manejos ilegales.

Ciudadanos asiáticos chinos y coreanos, que no todos, que se apropian de todos los comercios que encuentran a su paso invadiéndonos de restaurantes y tiendas de chucherías, en la mayor parte inservibles, y otros artículos a precios módicos que arruinan a los comerciantes y empresas locales sin que sepamos a ciencia cierta de dónde sacan el dinero para conseguirlo si no es a través de las tristemente famosas tríadas, con la seria amenaza que esto supone para sus vidas en caso de no cumplir sus obligaciones ilegales. Exigencias ilegales como son las de estar obligados a comprar siempre entre ellos, a convivir hacinados en pisos cuya renta invierten en su mundo y trabajar horas y horas fuera de todo contexto laboral explícito sin que coticen a la Seguridad Social ni paguen los impuestos correspondientes.

Ciudadanos asiáticos hindúes, iraníes, iraquíes, pakistaníes, que no todos, que entran sigilosamente en nuestro país y que sigilosamente montan restaurantes y tiendas de comestibles sin las más mínimas medidas de sanidad y que, de hecho, invaden el litoral mediterráneo con mayor influencia de turistas acaparando los restaurantes y bares, tiendas de “souvenirs” y demás comercios dando una configuración de país exótico ajena a nuestra folklórica fama de vinos y toros. De momento ésta clase de ciudadanos no molesta, en general.

Como tampoco molestan los africanos llamados subsaharianos que copan nuestros campos y se contentan con estar aquí, pero que siguen llegando en “tsunamis” de cayucos y pateras que ya están convirtiendo su periplo en una invasión de color café en busca de una oportunidad, que muchos de ellos no la encuentran, para que sus descendientes sean del color café con leche como menos, aprovechando que aunque no son metrosexuales tengan un metro sexual.

¿Por qué no se utiliza al ejército en el control de fronteras de manera efectiva? El espacio comunitario europeo puede impedir la entrada de inmigrantes ilegales de manera expeditiva y a la vez tener controladas las fronteras exteriores del mismo con efecto real y positivo. El trabajo de nuestras Fuerzas de Seguridad del Estado es arduo pero no suficiente. Muchos efectivos están destinados a lugares que no necesitan tanta protección y pese a todo, aunque se sumen a una campaña contra la inmigración ilegal, tampoco serían suficientes.

Existen caminos efectivos que pueden encauzar la inmigración ilegal de manera que puedan ser devueltos a sus respectivos países sin tanto papeleo ni enrollamientos humanitarios. Nosotros no podemos ni debemos ser hermanitas de la caridad y tenemos que escoger una decisión definitiva para resolver este acuciante problema empezando por la identificación de todos y cada uno de los inmigrantes que pisen nuestro suelo. A los españoles nos tienen controlados, el Estado, mediante los DNI (más aún con el nuevo que trae incluido un chip) y, sobre todo, Hacienda. El Estado sabe de nosotros más que nosotros mismos…, ¿porqué no lo aplican a los inmigrantes ilegales? Creo que sería la única manera de tenerlos controlados y saber en todo momento sus movimientos dentro de nuestro país hasta el momento en que sean expulsados. Con entregarles una identificación (tarjeta de transeúnte) en la que conste su residencia habitual ya tendríamos un respiro…, eso de soltarlos sin más por imperativo legal y que anden a trancas y barrancas por nuestro territorio no hará más que avivar el sentido de la supervivencia a toda costa y sin poder atajar el tremendo y creciente “tsunami” de delitos, graves muchos de ellos, que se nos viene encima.

Los españoles agradeceremos de veras que el Estado tome medidas urgentes sobre éste enorme problema y que baje, si no es mucho pedir que desaparezca, de la cabecera del ranking de preocupaciones que nos afectan.

jueves, 29 de mayo de 2008

¿A DÓNDE VAMOS?

Mataró, 29/05/2008
Publicado en El Pueblo de Ceuta, Diario Sur, Qué!

Quiera que no, la situación de la población inmigrante no está como para tirar rosas en su camino imperfecto, ahora que estamos en Corpus. Escribo esto porque al dar unas vueltas por la capital catalana (algunos dicen capital de Polonia, por lo de llamar polacos a los catalanes) he observado el conglomerado de ciudadanos residentes.



Noto que existe un cambio bastante grande. Un cambio que llega a ser agobiante y que se traduce en la falta de civismo de algunas personas.
Una anécdota: mientras paseaba por la ciudad, con mi familia, bajamos al Metro al objeto de llegar antes al lugar donde tenía que hacer las gestiones objeto de mi viaje a tierras catalanas. Pues bien, mi chico me pidió le hiciera una foto. Dicho y hecho agarro la cámara y disparo sacando una instantánea de mi hijo en brazos de la madre. Hasta aquí todo normal, lo anormal resultó que dos pasajeras que estaban sentadas en los asientos colindantes al de mi familia me soltaron:
- ¿Qué haces, tío? -me inquirió la pasajera más joven de las dos, una chica como de 25 a 30 años, delgadísima, con los pantalones más bajos que el inmortal Cantinflas.
- ¿Que qué hago? A Vd. qué le importa.
- Será sinvergüenza el tío -exclama la señora de más edad, una señora cincuentona y de buenos kilos de más.
- Disculpad ambas, no sé de qué me hablan -replico
- ¿Qué haces? Mira que sacarnos fotos… -interrumpe la más joven.
- Miren Vds., las fotos las hago a mi familia, no son Vds. tan importantes como para gastar la memoria de la tarjeta -les respondo bastante cabreado.
Justo en ese momento para el convoy en una de las estaciones del Metro, creo que la de “Arc de Triomf“, y la señora de más edad se apea. Nada más hacerlo se dirige resuelta a unos vigilantes de seguridad que andan controlando el andén y, señalándome a mí, les dice que quiere denunciarme. Los vigilantes de seguridad al enterarse de qué se trata, casi se parten de risa y conminan a la señora que se quede tranquila, que turistas raros hay muchos. Dos de ellos me han reconocido como miembro de la empresa de transporte.
La chica joven, que permanece sentada leyendo una revista me mira descaradamente. No merece la pena seguir con el tema y vuelvo a lo mío, o sea a seguir sacando fotos de mi familia en el Metro. Los demás pasajeros ni “mú”. Cada uno a lo suyo.
Bueno, esta anécdota magnifica hasta dónde ha llegado cierto sector de la ciudadanía en atención a unos derechos que creen corresponderle. Menos mal que no perdí el equilibrio dentro del vagón con los vaivenes de su recorrido. Digo esto porque si llego a tocar a cualquiera de esas dos mujeres de manera accidental, por el movimiento del tren, tal vez griten a plena voz que las estoy agrediendo físicamente. Así se escribe parte de la historia de los malos tratos y la mala leche de la gente juega el resto, testificando como les venga en ganas.
Cambiando de tema, lo ocurrido en Italia, en referencia a los inmigrantes, trae consigo un mal agüero para nuestro país. Cuando cunda la noticia entre los inmigrantes aspirantes a entrar en Europa, guiados por la mafia de tráfico de carne humana, dirigirán sus puntos de mira a nuestro país. La insolidaridad del gobierno italiano, en relación con las normativas de los demás países miembros de la UE, traerá cola y problemas de fondo. Al tiempo.
No me extraña en absoluto esa decisión del Gobierno italiano. Mucho se ha probado que la clase política que tira más allá de la derecha siempre se ha portado así: puro sentido racista. La Historia está llena de referencias. Algo sobre la raza aria creo…
Bueno, mis días de estancia en tierras catalanas tocan a su fin, y pronto estaré de nuevo en mi ciudad. Hasta mañana si los hados, el destino y el editor, quieren.

viernes, 25 de agosto de 2006

A REVUELTAS CON LA INMIGRACIÓN

Mataró, 25/08/2006
Publicado en El Faro de Ceuta

A trancas y barrancas apechugamos con los problemas de índole social que se nos viene encima y utilizamos la única vía de escape que tenemos a nuestro alcance: opinar, criticar, lamentarnos ante quién sea, cuando lo único que puede ser válido es la unión de todas las fuerzas sociales y políticas del país para tratar de resolver el acuciante túnel sin fondo en que nos hemos metido.

Por mucho que se crea lo contrario, la verdad es que los inmigrantes vienen en mayor número, más del doble, a través de otros medios de transportes que no sean las pateras o los cayucos y por otras fronteras que no sean del mar.

Los del PP están tan emperrados contra el Gobierno de la Nación que no se dan cuenta, o no quieren darse cuenta, que su participación es muy negativa para el conjunto del país. Critican las actuaciones del Gobierno socialista con el desvío de inmigrantes a otras Comunidades, sin que se acuerden que la fórmula la inventó Aznar en el verano de año 2000, en que diseñó una operación de traslados de inmigrantes desde los centros de acogida a Cataluña, con lo que Barcelona sufrió una aguda y agria crisis política y social merced a dicha actuación que se llamó “Programa Operativo de actuación con los inmigrantes subsaharianos” omitiendo deliberadamente a los otros inmigrantes, convirtiéndolo en doctrina oficial de la actuación de aquél Gobierno del PP en el año 2002 forzando a tres administraciones distintas (ayuntamientos, Generalitat y administración estatal de servicios sociales) a enzarzarse en una disputa a cuenta de los inmigrantes.

Esa desfachatez debe ser borrada de la frente de este PP que se está encarrilando cada vez más a la derecha de la derecha de la derecha y forzar su maquinaria política para solventar parte del problema, olvidando los resquemores y odios que tienen aún en sus agendas. Los españoles no tenemos la culpa de que África sea así y de que las Islas Canarias se vean desbordadas y encima el PP denuncie que la avalancha humana sea la causa del suicidio de España, cuando podrían colaborar en evitar esas avalanchas con el poder que tienen. De los otros inmigrantes… ni pío, ¿por qué?



Y lo peor es que seguirán viniendo por culpa de esos depredadores como eran los Bocassa, Idi Amin, etc. y lo son sus semejantes actuales, así como los traficantes de esclavos, los colonialistas corruptos y las guerras tribales, sin necesidad de que me digan que los de Etiopía, Somalia o Sudán tengan la hambruna por cuanto el conjunto de África, cuya riqueza económica es innegable, está en poder de unos pocos, con algunas honrosas excepciones. Precisamente esas honrosas excepciones no envían inmigrantes.

España, tiene un problema cuando nació Europa: es el país más accesible por mar y aire de todos los del continente; al estar en una posición geográfica avanzada y abierta a dos continentes mayoritarios en aportación de inmigrantes y tan anclada en su propia historia, que resulta totalmente imposible cambiarla de lugar y ubicarla más al norte. Por ello mismo y por otro lado (también el de la frontera), el tratado de Schengen debería contemplar una excepción que impida rotundamente la entrada de ilegales y para ello es necesaria la colaboración de todos, principalmente del PP, para reforzar el grito de los españoles, hartos de ver cada día cómo los inmigrantes se apoderan de las zonas de paseo y de recreo, haciéndolas sus áreas de pernoctación permanente y creando focos de suciedad e infección, en parte por culpa de ellos mismos y en parte por la falta de planificación de los organismos responsables, si sabemos que los centros de acogida están desbordados… ¿porqué no los devuelven a sus puntos de partida en los mismos cayucos bien pertrechados de alimentos y bebidas y remolcados?. No se morirán por ello y nos ahorraríamos un aumento camuflado de impuestos que se puede adivinar con el tiempo, aparte de que los gastos que ocasionan la destrucción de las embarcaciones y el traslado en aviones, se podrían emplear en construir más viviendas sociales y asequibles para nuestros jóvenes.

Los inmigrantes subsaharianos… ¿no fueron creados por Dios?, como las sagradas escrituras rezan que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, no me hacen dudar si el Divino Hacedor era blanco o subsahariano.

lunes, 21 de agosto de 2006

UN FLUJO IMPARABLE

Publicado en "El Faro de Ceuta", "Diario Sur", "Qué!", 16/04/2007

El gran número de inmigrantes que se filtran por las Islas Canarias alcanzan hoy en día unas cotas demasiado preocupantes que hacen ver a todos las razones que tienen las oenegés al decir que África llama sin parar en nuestras puertas.

A finales del pasado siglo y principios del presente, la “invasión” estaba nutrida por magrebíes que invadían nuestras costas a bordo de míseras pateras y que a trancas y barrancas fueron aceptados en una integración que ahora propaga el efecto llamada con más fuerza, con el agravante de que ahora están empeñados en que sus familiares vengan también y para ello se están movilizando muy activamente.
La presente década presenta el principio del problema que conlleva el efecto llamada y que se ha extendido mas al sur de Magreb, siendo ahora inmigrantes de Costa de Marfil, Liberia, Mauritania, Malí y Senegal. Vienen a nuestro país a bordo de cayucos, con lo que han ascendido de categoría en los viajes, y disparan las cifras registradas multiplicando por cuatro el total de inmigrantes de todo el año 2005.



Vienen de países en el límite de la miseria, muy lejos del nivel de vida a que aspiran sus habitantes, merced a las programaciones de todas las televisiones del mundo occidental y de la información que reciben de amigos y familiares ya emigrados, con una insistencia, pesada insistencia, en su angustiosa demanda de trabajo, de ilusión y de supervivencia.

Este hecho significa un grave problema de logística agravado por el hecho de que los africanos están diciendo a Europa que no pueden más, después de haber sido explotados a destajo por el colonialismo.

Dar trabajo a tal cantidad de inmigrantes me parece una utopía y por ende, dar cobijo a tal número de personas resulta, como menos, imposible; aparte de que no creo que nos vayamos a convertir todos los españoles en hermanitas de la caridad; bastantes problemas tenemos con nuestra economía, nuestro trabajo y nuestra vida familiar.
Publicado en "El faro de Ceuta", "Diario Sur", "Qué!", 16/04/2007

Los países ricos, entre los que debería sobresalir el Vaticano, deben preocuparse más por los africanos, pero en su propia tierra: África y devolverles la riqueza de la que fueron esquilmados en su tiempo y con ello tratar de recuperar el nivel que, por tiempo y espacio, les deberían corresponder.

Las inversiones especulativas y el acaparamiento abusivo de capital deberían tener una compensación moral interviniendo e implicándose a fondo con inversiones en ese continente, al menos en países necesitados, con ello aminoraría el problema y abriría otras vías de aceptar a los inmigrantes de manera legal.

Sobre todo habría que luchar perentoriamente contra las mafias que manejan a los inmigrantes de manera tan ruin como para darle el epíteto de tratantes de esclavos por libre, y hacer desaparecer esa lacra que, hoy por hoy, constituye un gravísimo problema que a la larga dará como resultado un enorme perjuicio para nuestro país y para todos los españoles.

LOS INMIGRANTES Y EL VOTO

Mataró, 21/08/2006
Publicado en El Faro de Ceuta

Estos días veraniegos, no tan veraniegos si nos atenemos al tiempo reinante, de la segunda quincena de agosto vienen con nuevas e inquietantes decisiones de nuestros políticos bajo el brazo. Supongo que estas removidas vacaciones habrán sentado mal a las células grises de nuestros representantes políticos y preparan un cocido cuya receta viene de por sí sola bastante explosiva.

Las proposiciones sobre el derecho de los inmigrantes a votar en las elecciones municipales implican un riesgo bastante elevado de quebrantar la racionalidad de un país en temas políticos de envergadura y de tolerar a unos ciudadanos extranjeros lo que en su propio país, en muchos casos, no toleran sus propios gobernantes.

Utilizan términos como el principio de reciprocidad, plasmados en futuros e hipotéticos Tratados con los países de los inmigrantes, sin ver claramente que en esos mismos países el derecho al voto está tan restringido que casi ni siquiera existe, aludiendo a la Constitución Española cuando no a la de esos países.



La vaguedad con la que está redactada la Constitución Española dejan muchas dudas sobre la legalidad de unas decisiones que deberían ser estudiadas con profundidad y en un gran consenso debido, precisamente, a la facilidad de hacer suya una interpretación según el color del prisma que le favorezca respectivamente y que llevaría a un imaginativo rifi-rafe político o de exclusión recíproca en los países, pese a que firmen un hipotético Tratado, cuyos inmigrantes se incluyeran en el concepto de votantes.

El artículo 13 de la Constitución Española es bastante confuso en su interpretación por lo que se tiene que echar mano a Leyes que lo complementen debido, precisamente, a que el Título que engloba el artículo 23, que menciona, se refiere concretamente a los españoles (Art. 14) sin mencionar a los inmigrantes en ningún momento y especialmente que el mismo artículo 13, en su párrafo 2 establece una sintonía que parece rota al incluirse el párrafo 3 con temas de acción judicial que solo pueden ser solventadas con la nacionalización del inmigrante si desea usar el derecho al voto, aunque sólo sea el de sufragio municipal.

Que un cubano o un etíope, por citar algún ejemplo, puedan votar en nuestro país sin tener la nacionalidad española, simplemente porque “tienen papeles” me parece un chiste que haría morir de risa a Fidel Castro, si no se ha muerto ya, porque no puede ser que unos inmigrantes voten y otros no, en referencia a los hipotéticos tratados, con lo que se haría una paella política de dimensiones desconocidas toda vez que la reciprocidad nunca será tal por cuanto, que se sepa, en ningún país hay tantos españoles emigrados como marroquíes inmigrantes los hay en España, siguiendo el ejemplo, ni tan siquiera se vota.

En fin, que si los políticos con representación parlamentaria deciden aprobar una Ley y con ella realizar las gestiones de nuevos Tratados con países cuyos ciudadanos han emigrado a España con lo que pueden ejercer un derecho que no ejercen en su país, aparte de ser una perogrullada, ocasionaría ciertas rupturas sociales en determinados pueblos donde los inmigrantes suman una mayoría con lo que tendríamos pequeños países dentro de nuestra propia nación, convirtiéndolo para nuestros nietos y sus hijos en un país no país.

Les damos la mano… pronto nos pedirán el brazo y con ello el cuerpo entero.

ANEXOS: Artículos constitucionales de referencia.
DE LOS ESPAÑOLES Y LOS EXTRANJEROS

Artículo 13.

1. Los extranjeros gozarán en España de las libertades públicas que garantiza el presente Título en los términos que establezcan los Tratados y la Ley.

2. Solamente los españoles serán titulares de los derechos reconocidos en el artículo 23, salvo lo que, atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda establecerse por Tratado o Ley para el derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales.

3. La extradición solo se concederá en cumplimiento de un Tratado o de la Ley, atendiendo al principio de reciprocidad.

Quedan excluidos de la extradición los delitos políticos, no considerándose como tales los actos de terrorismo.

4. La Ley establecerá los términos en que los ciudadanos de otros países y los apátridas podrán gozar del derecho de asilo en España.

DERECHOS Y LIBERTADES

SECCIÓN PRIMERA. DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y DE LAS LIBERTADES PÚBLICAS

Artículo 23.

1. Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal.

2. Asimismo, tienen derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, con los requisitos que señalen las Leyes.